La leucemia: es un grupo de enfermedades malignas de la médula ósea que provoca un aumento incontrolado de leucocitos (glóbulos blancos) en la médula ósea. Etimología: literalmente, significa "sangre blanca"; la palabra está formada por dos elementos griegos: leuc, una variante de leuco = "blanco"; y emia, = "sangre".Los signos y síntomas
Los síntomas comunes de la leucemia crónica o aguda. Los daños en la médula ósea, a modo de desplazar a las células normales de la médula ósea con un mayor número de glóbulos blancos inmaduros, se traduce en una falta de plaquetas en la sangre, que son importantes en el proceso de coagulación sanguínea. Esto significa que las personas con leucemia pueden fácilmente convertirse en moretones, sangrado excesivo, o el desarrollo de hemorragias pinchazo (petequias).
Los glóbulos blancos, que están implicados en la lucha contra los patógenos, pueden ser suprimidas o disfuncional. Esto podría causar que el sistema inmune del paciente para que sea incapaz de luchar contra una infección simple o para empezar a atacar las células de otro organismo. Debido a que la leucemia impide que el sistema inmunitario funcione con normalidad, algunos pacientes experimentan infecciones frecuentes, que
Todos los síntomas asociados con la leucemia puede ser atribuida a otras enfermedades. En consecuencia, la leucemia es siempre diagnosticada mediante pruebas médicas.
Sin embargo, las células leucémicas se alojan en la médula en lugar de entrar en el torrente sanguíneo, donde serían visibles en un análisis de sangre. Para un paciente aleukemic, los recuentos de glóbulos blancos en la sangre pueden ser normales o bajos. Aleukemia puede ocurrir en cualquie ra de los cuatro tipos principales de leucemia, y es particularmente común en la leucemia de células pilosas.
Diagnóstico
El diagnóstico se basa generalmente en repetidos conteos sanguíneos completos y un examen de médula ósea después de los síntomas observados. Una biopsia de nódulo linfático puede realizarse como también para diagnosticar ciertos tipos de leucemia en ciertas situaciones. Tras el diagnóstico, las pruebas de química sanguínea se pueden utilizar para determinar el grado de daño al hígado y los riñones o los efectos de la quimioterapia en el paciente. Cuando surgen las preocupaciones sobre los daños visibles debido a la leucemia, los médicos pueden usar rayos X, resonancia magnética o ultrasonido. Estos efectos potencialmente puede ver la leucemia en partes del cuerpo como los huesos, el cerebro, o los riñones, el bazo y el hígado (ultrasonidos). Por último, las tomografías computarizadas rara vez se utilizan para revisar los nódulos linfáticos en el pecho.
A pesar del uso de estos métodos para diagnosticar si un paciente tiene leucemia, muchas personas no han sido diagnosticados, debido al hecho de que muchos de los síntomas son vagos, inespecíficos, y puede referirse a otras enfermedades.
Características
La principal característica de las leucemias agudas es la presencia de un "cese madurativo" de las células de línea mieloide (LMA) o Linfoide (LLA) con blastosis en médula ósea (superior de 20% de celularidad no eritroide según la OMS). Dado que todavía queda hematopoyesis normal residual, puede verse en sangre periférica la existencia de un "hiato leucémico", es decir, presencia de formas inmaduras en sangre periférica y formas maduras pero con ausencia de elementos intermedios.
En las leucemias crónicas, la principal característica morfológica es la no existencia de dicho hiato leucémico, ya que no existe stop madurativo, permitiendo secretar a la sangre células maduras, y su curso clínico suele ser indolente.
ALGUNAS DE SUS MANIFESTACIONES CLÍNICAS MÁS IMPORTANTES SON:
• Compromiso del estado general: decaimiento, falta de fuerzas, mareos, nauseas, inapetencia, disminución de peso importante.
• Fiebre que dura varios días sin una causa aparente, sudoración nocturna, escalofríos.
• Dolor o sensibilidad ósea, dolores articulares y de extremidades.
• Hemorragias frecuentes sin motivo aparente, por ejemplo, sangramiento anormal de las encías o de nariz.
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• Hematomas sin haber tenido algún golpe.
• Palidez de piel, interior de la cavidad oral o de los párpados.
• Aumento de tamaño de los ganglios linfáticos.
• Aparición de masas o crecimientos anormales de órganos abdominales como el bazo y el hígado, o aparición de masas que crecen en otras partes del cuerpo.
• Alteraciones de los exámenes sanguíneos (Hemograma, VIH, etc.).
• Irregularidad en los ciclos menstruales.
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